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Tíber

El curso del río Tíber.
Longitud 405 km
Altitud de la fuente 1.268 msnm
Altitud de la desembocadura n/d msnm
Caudal medio 230 m³/s
Superficie de la cuenca 17.375 km²
C. Hidrográfica n/d
País que atraviesa Bandera de Italia Italia
Nacimiento n/d
Desembocadura mar Tirreno
Ancho de la desembocadura delta del Tíber

El Tíber (en italiano Tevere), es el tercer río más largo de Italia (despues Po y Adige), con 405 km.

Nace en los Apeninos, en el monte Fumaiolo, en la región de Toscana, y atraviesa las de Umbría y Lazio, pasando por las ciudades de Perugia y Roma. Desemboca en el mar Tirreno, el cual alcanza dividido en dos brazos en Ostia, el Isola Sacra (al sur) y Fiumicino (al norte). Sobre su curso hay numerosos puentes algunos de ellos de gran valor histórico-artístico.

Contenido

editar Navegabilidad del Tíber

El río se utilizó durante muchos siglos como vía de comunicación: en la época romana los barcos comerciales podían remontar el río hasta Roma, hasta el mercado situado al pie del Aventino, mientras que embarcaciones más pequeñas y aptas a la navegación fluvial transportaban mercaderías y productos agrícolas desde la Umbría, a través de un sistema capilar de navegación que penetraba en la región incluso en los afluentes, en particular el Chiancio y el Topino.

El río Tíber en el Puente Sant'Angelo de Roma

El desarrollo del transporte viario y ferroviario y el progresivo asoreamiento, o agradación, de los cauces en la parte baja de la cuenca han anulado completamente esta posibilidad de uso del río (que duró hasta aproximadamente la mitad del 800). Actualmente la navegación se limita a fines turísticos y deportivos con embarcaciones que recorren, desde los años 1990, tramos del río que cruza la ciudad de Roma.

editar El Tíber en su paso por Roma

editar Leyendas y costumbres del Tíber

Desde su nacimiento, el Tíber fue el alma de Roma, y el hecho de que la ciudad le deba su propia existencia está descrito ya desde la primera escena de la leyenda de la fundación, con Romulo y Remo en la canasta que, atascada debajo de una higuera, sorben el fluido azucarado que brota de los frutos, a la espera de una verdadera comida.

Romolo y Remo, la loba, el Tíber y Rea Silvia, Rubens, 1616

Todos los asentamientos pre-romanos cuya convergencia dio origen a la Roma histórica "veían" el Tiber, pero desde lo alto, no desde sus márgenes (recuérdese Antemnae, por ejemplo), por obvias razones de defensa y porque el Tiber siempre ha sido un río sujeto a desbordes imprevistos.

El punto en el cual la llanura aluvional era más seguramente atravezable era en correspondencia de la Isla Tiberina, al lado de la cual (en el área que se transformaría en el Foro Romano, a partir de un más modesto Foro Boarico) se localizó originalmente el punto de encuentro y de intercambio entre las poblaciones etruscas que dominaban la márgen derecha (llamada más tarde Ripa Veientana y las poblaciones del Latium vetus sobre la margen izquierda (la Ripa Graeca).

La isla era, demás, el límite hasta donde podían llegar las antiguas naves de poco calado que venían desde la desembocadura en el más Tirreno.

A corta distancia, aguas abajo, se construyó (en madera, y como tal permaneció por diversos siglos) ep primer puente de Roma, el Puente Sublicio. Para las antiguas poblaciones era de tal importancia este puente y su mantenimiento, que en relación a este nació el más antiguo y potente sacerdocio romano: el "Pontífice máximo".

El río mismo ra considerado una divinidad, personificada en el Pater Tiberinus era celebrado todos los años el 8 de diciembre, coincidentemente con el aniversario de la fundación del templo dedicado a su honor en la isla Tiberina, era un rito de purificación y propiciatorio.

editar Aluviones, puertos, molinos, historias del Tiber

Memorias de los aluviones del Tiber a lo largo de los siglos
El Puerto de "Ripetta" hacia el 1880

Los muros marginales de contención de las ramblas del "Lungotevere", (pero no ocurre diversamente en París o Florencia) rinden difícil imaginarnos hasta que punto la ciudad antigua era una ciudad fluvial, con su destino marcado por la evolución del río, y esto se ha mantenido hasta los años 1900. Pero esta conexión con el río, que por cierto era un recurso económico notable, era también - desde siempre - de alto riesgo.

Ya Livio documentaba que las avenidas del Tiber, frecuentemente desastrosas, eran consideradas por el pueblo romano como predicciones de eventos importantes o castigos, y por cierto comportaban además de la destrucción, epidemias causadas por el empozamiento de las aguas. Todavía en el siglo XIX el hecho de que la llegada de los Piamonteses a Roma haya sido saludado por una desastrosa inundación, el 28 de diciembre del 1870, confirmó al puebloromano en su creencia ancestral nunca olvidada.

Las grandes inundaciones (mediamente se producían 3 o 4 por siglo) siempre llegaron a Roma por la Vía Flaminia: aguas abajo de la confluencia con el río Aniene, libre hasta alli de expandirse sobre territorios llanos, que constituyen el lecho mayor del río. A partir de este punto comenzaba a encontrar construcciones y puentes que lo obstaculizaban (repetidamente el Puente Sublicio fue arrastrado por el aluvión) y se encontraban sus restos por plazas y vías.

Cesar imaginó enderezar los meandros del río desviándolo alrededor del Janículo (es decir haciéndolo evitar Trastevere y la llanura de los Foros) y canalizándolo a través de las paludes Pontinas en dirección al Circeo. Augusto, de temperamento más realista y "administrativo", después de haber nombrado una comisión de 700 expertos se limitó a mandar limpiar el álveo del río y a institucionalizar una magistratura específica, "Curatores alvei et riparum Tiberis", cargo que desempeño Agrippa de por vida. Los expertos de Tiberio sugirieron desviar las aguas del Chiani hacia el río Arno, pero a causa de la oposición de los florentinos el proyecto fue abandonado (el proyecto fue reexsumado - e igualmente abandonado en el 1870). A Trajano se debe haber concluido el canal de Fiumicino (la llamada Fosa Trajana) iniciada por Claudio, la que es utilizada para la navegación, pero también mejora el flujo del agua hacia el mar.

El último emperador que dispuso una limpieza radical del (alveo)cauce y la construcción de defensas ribereñas fue Aureliano.

editar Bibliografía

  • Cesare D'Onofrio: Il Tevere. Romana Soc. Ed., Roma 1980,
  • Marco Scataglini: Il viaggio del Tevere, Guide Iter, mayo 2004
  • Joël Le Gall: Le Tibre. Fleuve de Rome dans l'antiquité. Presses universitaires de France, Paris 1953. (en francés)
  • Joël Le Galle: Il Tevere Fiume di Roma nell'antichità. Edizioni Quasar, Roma 2005
  • Il Tevere a Roma, portolano, a cargo de la Autoridad de Cuenca del río Tiber y del CITERA -Centro Interdisciplinare Territorio Edilizia Restauro Ambiente de la Universidad "La Sapienza", en colaboración con la Region Lazio y el Municipio de Roma, noviembre 2006
  • Armando Ravaglioli: Il Tevere fiume di Roma - Storia, curiosità,prospettive. Tascabili economici Newton, Roma 1998


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